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Terra
La Coctelera

La vi besando a otro

Ha llegado el día de mi desengaño, de encontrarme con la cruda realidad, de conocer la verdad. Aunque era algo que me imaginaba y que creía normal, y que no tengo que (ni debo) decir nada al respecto, la vi besando a un tío del que iba agarrada por la cintura.

Yo iba por la acera con dos amigas, era de noche y prestaba atención a lo que me estaban diciendo, cuando de repente, aparece por un paso de peatones una pareja que cruza la carretera y casualmente se pone a unos cinco metros delante nuestro en nuestro sentido. No iba nadie más por la acera. Los ví por atrás y me pareció ella... se me paró el corazón y de repente empezó a latir muy rápido. Intentaba hacerme creer que no era ella pero tras unos segundos, ésta le dio un beso y pude ver su cara... Se me calló el alma a los pies. Me quedé atontado, y mis amigas se dieron cuenta... No les dije nada pero me quedé frío... como estoy ahora mismo.

Sólo me queda una duda: ¿lo hizo para que la viese? ¿me vió ella a mí? Le mandé un SMS diciéndole que había sido muy cruel con eso que había hecho pero no me respondió...

¿La vida es bella?... ¡¡¡NO!!!

Mi padre es la persona más sensata que conozco. Es algo objetivo, lo sabe cualquier persona que lo conozca. Aunque es "borde" y dice cosas que hacen mucho daño, porque tiene la virtud (así lo considero) de decir todo lo que piensa. Lleva un año y medio peleando contra un tumor en el cerebro de forma ejemplar, sin quejarse, aprovechando edonistamente cada momento en la vida. Celebrando cada cena que realizamos juntos (con mi madre y yo). Sin escatimar en nada.

No se queja apenas. Hace una semana tuvo una complicación en la operación que le habían hecho, los médicos debían cerrar una herida en su cabeza y le pusieron dos puntos de sutura sin anestesia ni nada. No se quejó. Un par de días después, le pusieron dos grapas para que cerrase mejor la herida. Lo tomaba a broma y se jactaba de ser fuerte y de poder plantarle cara al tumor tan maligno que le habían detectado.

Hace dos días tuvo una complicación en la zona de la reciente operación. Pasó tales dolores durante un par de horas que, desde entonces, ha decidido que no quiere seguir con ese sufrimiento. Cuando llegué a su lado, estaba llorando desconsoladamente y me dijo entre lágrimas: ...esto se acabó...luché mientras pude pero ha podido conmigo, me rindo.... A partir de esto, afirmando de forma coherente que, aunque le solucionen el problema, se volverá a repetir algo similar y que se niega a pasarlo mal otra vez. Tanto por nosotros como por él. Lo siente más por nosotros, cada vez que me dice que hay que seguir adelante, se pone a llorar. Se pone peor pensando en cómo lo llevará mi madre, me ha preguntado que cómo lo llevaría, me pidió que la cuidase mucho y la llevase conmigo a mi casa.

Están en sus 50 todavía y los llevan fenomenal, están muy jóvenes y asusta ver que la vida se acaba para él, y de esta forma tan traumática. Me ha pedido que le ayude a acabar con su sufrimiento, me llegó a pedir que le cortase las venas, le oí decirle a su corazón: "párate, párate...". Está tan débil que no puede acercarse ni al balcón (ahora se lo han cerrado). Es jodido saber si me atrevería a darle algo para finalizar con su agonía. Estamos de acuerdo con la eutanasia, él me educó y tengo muchas cosas en común con él... lo admiro.

Me pregunto si tengo valor para ayudarle a acabar con su vida. Ahora mismo no, pero creo que su voluntad debería ser más importante que la mía en estos momentos. Sólo me lo ha pedido durante un delirio... ¿pero si lo hiciese de verdad?

Como un niño al que se le escapa la cometa, así me siento

Hace bastantes años, estaba haciendo volar una cometa en un aparcamiento de coches en la zona levantina de España. Hacía mucho viento y era la primera vez que hacía volar mi cometa. Era nueva, y estaba reluciente. Volaba muy bien y me parecía increíble que se pudiera elevar a tal altura, parecía que se me iba a escapar de las manos con la fuerza que llevaba.

El viento comenzó a soplar más y más hasta que las asas, con las que la sujetaba, se me escurrieron de las manos y la cometa quedó a merced de Eolo. Mi cometa remontó vuelo y se perdió tras las casas que estaban frente el aparcamiento. Sentí ansiedad, miedo, frustración... sentí que lo había perdido todo.

Realmente no era nada lo que había perdido, era sólo una cometa aunque podría haber estado conmigo toda la vida... Me gustaba que volase alto, que corriese con el viento, que fluyese plácidamente. Estábamos compenetrados pero por no sé qué razón, ella se fue, dejándome con una sensación de abatimiento y malestar que tardó bastante en abandonarme.

Así me siento ahora. Me gustaría ser un niño para poder olvidar mis penas de forma sencilla y sobre todo esta que me agobia... Es jodido, y creo que voy a necesitar ayuda externa.

Me gustaría decírtelo a la cara, aunque tú ya lo sabes: TE QUIERO.

Más dolor que con el desamor

Además del abatimiento en el momento en que me viene a la cabeza el pensamiento de Ella lejos de mí, ahora se complica un poco más. El dolor se hace más agudo ya que se acaba de juntar todo mi pesar con la incertidumbre de la diagnosis de un edema en el cerebro de mi padre, en una zona sobre la que le habían extirpado una mierda de estracitoma-nosé-qué bastante maligno (un tumor), y cuyo resultado estaba siendo satisfactorio para los médicos que lo estaban tratando.

Su evolución había sido buenísima y estábamos muy contentos, pero esta recaída ha sido un jarro de agua fría. He estado hablando con él sobre la muerte y que no es tan mala... sus ojos y los míos se volvían cristalinos, y llegamos a la simple conclusión que quién más sufre es el que se queda pero... La verdad es que me hago el valiente delante suyo, y de mi madre, intentando transmitir fuerza y apoyo útil, para nada negativo. El caso es que, como ahora, me derrumbo pensando que pueda salir algo mal. Llorar desahoga y no me importa que me vea nadie... pero me siento muy vulnerable y débil.

Me horroriza esta sensibilidad que tengo... Lloro por nada y con estos problemas parece que el mundo se me echa encima cuando reflexiono en soledad.

¿Lo es todo el Amor?

¡NO! He estado una temporada pensando poco en Ella... He salido un montón. Llevo dos meses saliendo a pasar el fin de semana en distintos lugares. He ido a pequeños pueblecitos a disfrutar de sus fiestas tradicionales, y he conocido a infinidad de chicas con las que no he tenido nada de nada, salvo una buena charla sobre cualquier temática... Ni que decir tiene que la cerveza ayuda a encontrar temas variopintos y de lo más intrascendentes y banales, pero el caso es estar entretenidos y tontear. Me gusta la facilidad que tengo para entablar conversación... no conocía esa faceta. Suena a fanfarronería... nada más lejos de la realidad, ya que como comenté: no tuve nada de nada. Alguna vez tuve la ocasión y la dejé escapar, por diversos motivos. Hay una cosa que me asusta: con la primera chica que estuve, desde que Ella me dejó, tuve varios episodios sexuales y durante el transcurso de estos, volvía a pensar en Ella... Me aterroriza esa sensación.

He hecho turismo rural con una amiga, con la que compartí cama por limitaciones logísticas del alojamiento; he pasado tardes enteras en solitario, paseando por la playa y leyendo sentado en la arena; he recorrido media España en coche, haciendo escala donde tengo amigos/as o conocidos/as. Con el afán de conocer más gente, hablar con ellos, saber qué es lo que piensan, qué sienten... Es impresionante lo que puedes aprender viajando.

Ayer mismamente, durante la comida en un pueblecito turístico, conocí a una camarera sudamericana que me enamoró con sus comentarios y las sonrisas que me dedicaba cuando fui al restaurante en el que trabaja. Iba solo y me sentía como en casa con esta chica. Se dejaba querer y creo que me hubiese gustado quererla... Me bastaba sentirme un poco deseado. Al menos, saber que alguien se interesaba por mi. Lo mismo me pasó con una chica en la playa... vi a lo lejos que se estaba bañando y cuando salió del agua se quedó mirándome fijamente. Yo estaba vestido, con las sandalias en la mano, y mi libro en la otra. Como llevaba pantalón corto, iba por la orilla, con el agua templada hasta las rodillas. Nos cruzamos una mirada que supongo no nos dejó indiferentes a ninguno. Seguí mi paseo y a la vuelta, vi que se acercaba hacia el agua, pero esta vez tras haber tomado una toalla y habérsela puesto sobre los hombros. Nos dedicamos otra mirada de varios segundos, quería decirle algo pero seguí adelante sin mediar palabra. Me arrepiento... Iba con una gran mochila, que tenía en la arena... ¿estaba en una situación como la mía?, al menos parecia que se decidía a viajar en solitario. Me gusta.

Ahora mismo, no sé lo que busco. Creo que recuperé la autoestima que había perdido con la ruptura. Y ahora, necesito amigos/as que me quieran de verdad, al menos como los quiero yo.

He vuelto a soñar con ella

Esta noche he tenido un sueño en el que aparecía ella como protagonista, afortunadamente no me acuerdo del contenido, pero en el momento de despertar (cinco minutos antes de que sonara el despertador) me sentí fatal... Ese recuerdo agradable involuntario me lo ha hecho pasar mal.

Espero que se acabe pronto ese sufrimiento...

El Amor nos lleva a la niñez

El Amor nos transforma en Niñ@s... sin preocupaciones, todo de color de rosa... alguna pataleta de vez en cuando motivada por nuestra imaginación, pero que se olvida en el momento que nos lo compensan con unas palabras dulces...

Recaída inesperada

Todo iba perfecto: salí con una amiga el fin de semana a hacer turismo rural en la Galicia profunda; a la vuelta, quedé con unos amigos para correr, un deporte que practico asiduamente; al día siguiente, comí con mis padres para hacer una celebración familiar. Aunque estoy de vacaciones tengo que hacer un trabajillo pendiente que me roba bastante tiempo.

Fui a entrenar por la tarde a una zona donde conozco a muchos atletas y cuando estaba llegando a la pista de atletismo... veo un coche aparcado que me pareció el suyo cerca del aparcamiento donde iba a dejar el mío. Según me acercaba a él, centraba mi mirada en su matrícula pero al poco tiempo corroboré que era su coche... Mi corazón se disparó, hice un amago de aparcar a su lado (no tengo ni idea porqué), miré a todos lados para ver si se encontraba por allí cerca, pero no estaba.

Mientras entrenaba no me la podía quitar de la cabeza, qué estaría haciendo, con quién estaría, dónde estaba, etc. La verdad es que no quería saberlo, sabía que cualquier cosa que viese, me daría lugar a malos pensamientos, pero mi mirada seguía enfocada a su coche y alrededor mío, por si pasaba por allí. Me hubiese gustado verla para ver si sigue tan guapa como siempre.

Tuve un sentimiento que hacía tiempo que no sentía, el mundo se me echó encima. Al principio del entrenamiento iba acompañado por amigos, con los que hablaba. En el momento en que me puse a entrenar "en serio" (iba a hacer unas series rápidas) pensaba más en ella. Me acerqué al coche a por el reproductor de MP3 (era sólo una escusa para llegar cerca de su coche). Según acababa cada serie, estaba más agotado, pero la sensación de dolor que tenía me obligaba a sufrir más, tanto que en la penúltima serie sentí mareos que me hicieron echar las rodillas en el suelo, ante el asombro de los transeuntes. Sentía que era como una penitencia... Me aliviaba el dolor seguir sufriendo. Cuando estaba en el suelo con las manos en la cara y éstas contra la hierba de la zona interior de la pista, comencé a llorar... Casi no podía respirar y me puse a llorar desconsoladamente, no me importaba que me viese la gente que paseaba por allí.

Sentí una sensación propia de la primera vez que me lo dejamos, hace más de un año. Es horrible.

Tengo una especie de diario que guardo de las noches en vela que me pasé los meses siguientes a la primera ruptura, posiblemente los publique para recordarme que lo pasé mal una vez y que no quiero pasarlo mal otra vez.